Editorial
Última actualización 09/06/2006@00:00:00 GMT+1
Esta semana hemos asistido a la firma, en el Ayuntamietno de Collado Villalba, de la Carta de Aalborg, una declaración de intenciones a favor del desarrollo sostenible que supone, para quienes la firman, el compromiso de iniciar los trabajos de la denominada Agenda 21 Local, un proceso en el que, a través de la participación de organismos oficiales y colectivos ciudadanos, se busca diseñar una ciudad más habitable para todos.
Son muchos los municipios que ya han emprendido los trabajos de esta Agenda 21, y se echaba en falta la adhesión de Collado Villalba, error que queda subsanado desde esta misma semana. Todos, sindicatos, partidos políticos y asociaciones, han firmado esta Carta y, con esa firma, se han comprometido a colaborar, que es de lo que se trata más allá de la mera declaración de buena voluntad, en un proceso que es largo y complejo, pero también ilusionante. Todos menos la Asociación Villalba Ecológica, cuyo representante sorprendía el pasado lunes “saliéndose por la tangente” y anunciando su intención de no suscribir el documento, con la justificación de que “se ha ignorado durante años”. Razón de más, pensamos, para hacer ahora todo lo posible para que empiece a cumplirse cuanto antes.
Durante la firma de este acuerdo los representantes de los partidos de la oposición que estaban presentes, PP e IU en este caso, daban su apoyo con la advertencia de que exigirán que se cumpla lo que contiene ese documento surgido de la Conferencia Europea sobre Ciudades Sostenibles, que tuvo lugar en la ciudad danesa de Aalborg en mayo de 1994. Es una postura comprensible y razonable. Se puede estar o no de acuerdo con la actuación del Ayuntamiento, pero también es verdad que, si se quiere proponer alternativas y soluciones, hay que estar allí donde se toman las decisiones. Con su postura, los ecologistas se han “automarginado” del proceso, una nueva incongruencia de un movimiento del que se espera bastante más.
VERANO EN LA SIERRA
Hace mucho que la Sierra de Guadarrama dejó de ser de forma principal, receptora de visitantes sólo durante el verano. Entonces las fechas estivales concentraban la mayor parte de la oferta de ocio, ese recorrido festivo que empieza con las fiestas de Santa Quiteria en Alpedrete y termina, a finales de septiembre, en Moralzarzal. Las costumbres cambian y, cada vez más, la oferta cultural de los municipios de la Sierra de Guadarrama es francamente destacable en cualquier fecha del año. Pero el verano tiene un sabor especial. Apetece salir a la calle, disfrutar del buen tiempo. Y ocasiones no van a faltar. Con la llegada de los festivales culturales y las fiestas patronales, la Sierra de Guadarrama se convierte en el centro de la actividad cultural de la Comunidad de Madrid. Una ocasión que nos invita a pasarlo bien, pero con responsabilidad. Una recomendación que hacemos ahora que empiezan las fiestas de San Antonio en Collado Villalba y que no dejaremos de repetir durante todo el verano.