Editorial
Última actualización 22/09/2009@02:52:21 GMT+1
Ha sido una de las polémicas del comienzo del curso escolar. En Alpedrete, en Torrelodones... y en casi todos los municipios de la Comunidad de Madrid. Las rutas escolares, un servicio público y gratuito que se ofrece a los padres de los alumnos que no pueden acercar a sus hijos hasta el colegio, se han visto recortadas dando lugar a situaciones ligeramente kafkianas, como que no supieran, el primer día de clase, que sus hijos no iban a disfrutar este año estos autobuses.
La solución no pasa por que los ayuntamientos paguen los servicios que se dejan de prestar a sus ciudadanos. Lo cierto es que todos los consistorios ya gastan en Educación más de lo que les corresponde por competencias. Pagan personal, mantenimiento de los centros y otros añadidos como las actividades extraescolares... Es un suma y sigue de fondos públicos que se destinan a lo que se denominan competencias impropias pero que, de otra manera, no se verían cubiertas. No solo en Educación, también en otras muchas materias. Ahora que llegan las vacas flacas y hay que ajustar los presupuestos, la Comunidad de Madrid habrá hecho sus cuentas y considerará que determinados servicios sobran. A pesar de que cuenten con usuarios y, detrás de cada uno de ellos, una necesidad que no se ve satisfecha por las administraciones públicas.