Opinión
El personaje: Javier Carracedo
Por Redacción
Última actualización 04/09/2008@17:36:54 GMT+1
Nacido en León, lleva afincado en Collado Villalba más de 10 años. Mañana sábado a las 21.30 horas presenta su último trabajo “Un dios en mi mochila” en la sala Galileo Galilei (Galileo 100) de Madrid. A los nueve años tuvo su primer contacto con la música tocando el armonio de la iglesia de su pueblo.
¿Es importante tocar en la sala Galileo?
La verdad es que son muchos años de querer hacer cosas y nunca crees que vas a conseguirlo porque esto es muy difícil, pero bueno... es importante tocar ahí. En la música hoy en día es importante cualquier cosa que puedas hacer, pero si además tienes posibilidades de tocar en una sala como ésta y que te den un sábado, pues hay que aprovecharlo y hacerlo lo mejor que podamos y tratar de llevar al mayor número de personas para que nos vean... Y luego que critiquen lo que haya que criticar.
¿Por qué un dios en su mochila?
Porque la música es mi dios. Siempre llevas en la mochila la letra de las canciones... también es una metáfora, la mochila que llevamos todos con nuestra vida detrás, que son las que hacen ser lo que eres con todo lo que has vivido.
¿Su mochila está llena de canciones?
No sé cuántas he creado a lo largo de mi vida, he perdido la cuenta, diría un número y me equivocaría seguro. Estoy constantemente escribiendo música.
¿A qué edad se inició en la música y cuándo comenzó a escribir sus primeras letras?
A los nueve años empecé a componer, prácticamente al mismo tiempo que me puse delante de un piano. Era el armonio de la iglesia del pueblo y tenía que ir allí si quería tocar.
¿Comenzó con el solfeo y la música clásica?
Yo toco todo a mi bola, no he estudiado música. El armonio de la iglesia dio para mucho (Ríe a carcajadas) y luego he ido aprendiendo cosas, he estudiado solfeo, pero me cuesta bastante. Lo que más me gusta es componer, hacer música, sentarme al piano y hacer canciones, porque soy más que nada compositor.
Y poeta...
Nunca lo había pensado así, pero la verdad es que últimamente me dicen que soy un poeta...
Éste es su segundo trabajo. ¿Habrá tercero?
Después de una mala experiencia con el primer trabajo con una discográfica independiente, este dis-co lo he grabado con el apoyo familiar y el esfuerzo que requiere. Ha sido un Juan Palomo y el tercero pues lo mismo.
Porque vivir de la música es complicado...
Nunca he vivido de la música. ¡Ojalá pudiera vivir algún día!, pero la ilusión es lo último que se pierde.
¿Por qué hay que comprar “Un dios en mi mochila” y por qué hay que ir el sábado a la sala Galileo?
El disco, porque es una pasada y la actuación en directo, porque es todavía mejor (Ríe). Cantaré dos temas del primer disco, una del próximo y canciones del último. Además estará Inma Serrano que cantará un par de temas. Y llevo una banda de músicos impresionante.
Preséntenos a la banda.
A los teclados y la dirección musical, Marco Rasa; en la batería Pino Roberetto, el bajo Enzo Pizzella, dos napolitanos que son la leche (ríe). Los coros: Bibian Siles, Marina Zapata, Dani Reus; A la guitarra, Carlos Morgado y yo con la voz y el piano.
¿De qué hablan sus temas?
Sobre todo de sentimientos del alma: de la pasión, del desamor... con la música hay que transmitir. Para mí lo más importante es que alguien pueda identificarse con las cosas que dices y que alguien sea capaz de emocionarse con una canción que tú has creado. Es lo máximo que puede pedir cualquier creador.
¿Está más cerca del jazz, del pop; hace baladas sobre todo?
La evolución musical tiende a llevarme al jazz. Si tuviera que encuadrarme... en el pop, la música melódica, baladas, medios tiempos. Es pop rock, pero también hago swing y jazz. Lo mezclo un poco todo.
¿Tiene prevista alguna actuación en Collado Villalba o en algún municipio de la Sierra?
Ojalá. Lo vamos a intentar, todavía no sé cómo lo vamos a hacer, pero yo creo que el siguiente paso es tocar aquí para eso es casa; no sé ni dónde ni cuándo... me gustaría tocar con toda la banda aquí. Pero también puedo tocar yo solo al piano, con la mitad de la banda, en fin...