Reportaje
Bibliotecas de la zona Noroeste III: Alpedrete y Moralzarzal
Última actualización 11/12/2008@22:58:59 GMT+1
Tras dos semanas analizando las bibliotecas municipales de la zona Noroeste ya está claro que estos recintos ya no son lo que eran antes. Ahora son auténticos centros de formación, información y ocio en los que se desarrollan actividades de todo tipo como cuentacuentos, talleres o exposiciones. Pero en el caso de Moralzarzal la Biblioteca ofrece todo esto con un trato personalizado a sus usuarios para atender a sus necesidades. Ése es sin duda el rasgo característico de un espacio coqueto y moderno ubicado en la “Casa Grande” del municipio. Sin embargo, a pesar de su nombre la Biblioteca ya se ha quedado pequeña. En efecto no es extraño ver sus dos plantas llenas de gente de todas las edades, desde niños muy pequeños hasta gente mayor, pasando por jóvenes y adultos de múltiples nacionalidades. No todos acuden por el mismo motivo, unos lo hacen para asistir a un taller o disfrutar de un cuentacuentos, otros lo hacen para buscar trabajo por Internet o para comunicarse con los seres queridos a través de esta red, otros aprovechan este espacio para estudiar una oposición o hacer los deberes y algunos otros simplemente desean leer la prensa diaria. En definitiva la “Casa Grande” se ha convertido en un centro de interculturalidad que, al fin y al cabo, no es más que el reflejo de nuestra sociedad.
¿Y qué hace que sus 4.500 socios acudan con regularidad a este recinto? El trato personalizado, del que ya hemos hablado, tiene buena parte de culpa. “Lo que pretendemos es convertir este espacio en un centro de integración y de encuentro de gente. Ya que somos un centro que a lo mejor no disponemos de todo el fondo que un usuario necesita, por lo menos que el trato sea muy personalizado”, explica la bibliotecaria de Moralzarzal, Belén Martín, que procura que los usuarios reciban la información que necesita por parte de cualquiera de los cuatro trabajadores de la “Casa Grande”. En ese sentido, la Biblioteca recibe muchas visitas de los alumnos de los colegios y trabaja en la formación de los usuarios de todas las edades.
Otro de los motivos es sin duda el espléndido marco en el que se encuentra ubicada la dotación y lo cierto es que pocos lugares como este tienen una vista tan privilegiada de la Sierra. Pero sin duda la otra gran característica de la Biblioteca de Moralzarzal es su fondo. Es amplio -consta de unos 17.000 ejemplares de libros y 2.700 documentos audiovisuales-, además de muy selecto. Por cierto, que todo el fondo se encuentra en la red en la web aytomoralzarzal.com y entre otros servicios está la ampliación de reserva de los libros por Internet o por teléfono. Si desea informarse acerca de todos los servicios y las actividades que se ofrecen en este espacio no dude en pasarse por la “Casa Grande” de lunes a viernes, entre las 9.00 y las 21.00 horas o los sábados, entre las 10.00 y las 14.00 horas.
Pasión por la lectura
La primera Biblioteca Municipal de Moralzarzal se creó en 1981, se reformó una década después y finalmente se trasladó a la “Casa Grande” en 2003. Alpedrete ha seguido un proceso parecido. El primer espacio nació en 1985 en las antiguas escuelas, ocupaba una sala de 90 metros cuadrados y empezó con una dotación de apenas 1.500 libros. Por aquel entonces no había ordenadores y todo el trabajo de las bibliotecarias se hacía manualmente. Tras varias ampliaciones y traslados, en 1999 este servicio se situó en su actual ubicación, el Centro Cultural y pasó a tener una superficie de 250 metros cuadrados. Hoy en día, y tras la última ampliación de 2005, la “Casa Grande de los libros” de Alpedrete ocupa una superficie de 1.000 metros cuadrados, repartidos en tres alturas. Hay 135 puestos de lectura, más de 18.000 documentos, 12 ordenadores con red WIFI, dos salas de estudio, una más polivalente para talleres y otras actividades y da servicio a más de 3.000 socios y multitud de usuarios de la localidad y de los municipios circundantes. “Se hizo con las previsiones que marcaba la Comunidad para quince años, pero como también nos viene gente de otros pueblos como Cercedilla, Los Molinos o Collado Villalba, se ha vuelto a quedar pequeña”, explica la bibliotecaria municipal, Celia García, que ha vivido en primera persona todas las reformas y espera que pronto se vuelva a ampliar este espacio.
Mientras eso ocurre, Celia seguirá realizando su trabajo con gran profesionalidad, aumentando el fondo, archivando los nuevos documentos que entran continuamente en el recinto, retirando los libros que se deterioran y atendiendo a los usuarios. Las subvenciones de la Comunidad y del Ayuntamiento, así como las donaciones permiten que el número de volúmenes siga creciendo. ¿Pero cómo se eligen los libros nuevos? “En nuestras selecciones nos fijamos mucho en las desideratas, que reflejan lo que desean los usuarios y eso es lo que primero compramos y completamos ”, puntualiza Celia, que considera que la Biblioteca “es un servicio para el usuario y del usuario”, puesto que se paga con dinero público. Así que si desea formar parte de este centro de ocio no dude en pasarse por allí de lunes a viernes, entre las 10.00 y las 14.00 horas y de 17.00 a 20.30 horas o el sábado, de 10.00 a 14.00 horas.
La Biblioteca recomienda…
Los cuentos de Ignacio Aldecoa son la elección que hace Celia García sin dudar para los adultos, sin embargo cuando entramos en la sección infantil la cosa se complica porque “hay tantas maravillas”. Finalmente se queda con un precioso libro ilustrado, que ya nos recomendaron en Collado Villalba, “La ola”. Pero si hay una obra que Celia recomienda a todos, a niños, jóvenes y adultos, ése es “El Principito”. Otro de esos libros “de siempre” es “El libro de la selva” de Kipling, del que habla con entusiasmo.
Por su parte, Belén Martín ha elegido algunas “perlas” que demuestran el carácter innovador en la selección de las adquisiciones de la Biblioteca de Moralzarzal. “La magia de leer” de José Antonio Marina es una obra perfecta para iniciarse en la lectura, mientras que “Nausica del Valle del viento” de Hayao Miyazaki y “Peter Pan” de Loisel son dos buenos ejemplos del esfuerzo que se está haciendo por introducir el cómic de contenidos para adultos en la “Casa Grande”. Por último, a Belén también le cuesta elegir un libro infantil pero finalmente se queda con “¿A qué sabe la luna?”
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| (Foto: ERREHACHE) |